sábado, 4 de diciembre de 2010

Viajes injustamente cancelados

De viajes va la cosa, pero también de viajes que no se pueden realizar.

Y más de la forma tan injusta por la que se han cancelado los vuelos en España desde ayer hasta, previsiblemente, hoy a las 7 de la tarde. Incluso algunas compañías, como la española (¿cuál otra iba a ser si no?), no van a abrir hasta mañana domingo a las 6 de la mañana.

"El Gobierno contempla declarar el estado de alarma". Ya se han cancelado las vacaciones de muchos, pero también las visitas que muchos iban a hacer a sus familias, parejas, e incluso a un ser querido que está en el hospital a punto de marcharse a un viaje sin retorno.

Alucinante es que haya que esperar 24 horas para reestablecer un servicio fundamental como éste.

"Por megafonía, piden a los pasajeros que abandonen Barajas". ¿¿¡¡Qué!!?? Creo que no hay mucho que decir sobre esto, ¿verdad? Y, aunque todos somos partidarios de no recurrir a la violencia ni el bandalismo, seguramente muchos tenemos un pensamiento común en esta situación. Tal vez no con el aeropuerto de Barajas, pero los edificios de Aena de la Nacional-II podrían ser un buen objetivo.

Desde luego no hay derecho a que esa gente bloquee y juegue con los viajeros de esa forma. Ya han abusado suficiente, a ver si este Gobierno hace algo ya para evitar futuros chantajes. Porque éste, ya no se puede solucionar.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Está todo dicho

No era mi intención poner enlaces a noticias en mi blog de viajes, ya que lo quería dedicar exclusivamente a, precisamente, los viajes. Viajes reales o viajes metafóricos, pero en definitiva, viajes.

Pero dándole vueltas la asunto me paré a pensar en lo que puede ser un viaje. ¿Os lo habéis preguntado seriamente? ¿Qué es un viaje?

Multitud de cosas podrían ser un viaje, así que os he querido poner un par de tarjetas de embarque a un par de viajes:

Espero que los disfrutéis. Supongo que sabéis mi opinión al respecto. ¿Qué pensáis vosotros?

domingo, 4 de julio de 2010

Hace casi un año...

Hace casi un año que no escribo en el blog ninguna entrada sobre los viajes que he hecho. Además, tenía viajes atrasados por contar. Pero ha habido varios interesantes de los que me gustaría hablar en las próximas entradas.

Por un lado, comentar que finalmente fui a Nueva York. Estuve alojado en New Brunswick, en casa de unos amigos que me trataron de maravilla. La última noche la pasé en un hotel de Nueva York, un YMCA que no recomiendo demasiado a menos que la gente no tenga otra cosa donde alojarse.

Antes de ir a Nueva York, había ido a Berlín con unos compañeros del trabajo. Contaré un poco el viaje y subiré algunas fotos, aunque tampoco tengo mucho que destacar sobre este viaje. Simplemente decir que merece la pena visitar la ciudad.

Durante el invierno, he reducido considerablemente los viajes, porque me he aficionado a una nueva actividad que me llena bastante en el invierno: ¡¡ESQUIAR!!

Sí, he aprendido a esquiar en el invierno de 2009 y me he pasado el invierno yendo muchos fines de semana a practicar. Ya he mejorado mucho y me tiro por pistas rojas.

Y a estos viajes he de sumar viajecillos rápidos por causa del trabajo: París y Génova. Repito esta semana Génova y, sinceramente, lo prefiero mucho más a tener que ir a París. Por suerte en París pasé sólo una noche, ya que no me gustó nada. Espero poder volver en un viaje de placer y cambiar mi percepción de la ciudad y de la gente.

Por último, quería añadir un viaje que ha sido especial porque nunca había viajado en avión dentro de España. Fui a la isla de La Palma, y fue un viaje sorprendente, la verdad. La isla sorprende en casi todos los sentidos.

Comienzo ahora mismo a escribir las siguientes entradas para relatar cosas de los viajes que he mencionado.



martes, 4 de agosto de 2009

¿To go or not to go to New York again?

Pues sí, ésa es la tesitura que mi ánimo muestra estos días. ¿Vuelvo o no vuelvo a NY? Tengo un posible pequeño viajecito de una semana, pero hay varias razones por las cuales no debería ir, ya que tengo obligaciones que cumplir aquí. Sin embargo, tendré alojamiento gratis, ¿qué más se puede pedir?

Así que en mi estado de indecisión, en general ando como la imagen que adjunto os muestro:

YIIIIIIIHAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!

Bueno, si acabo yendo, os haré un pequeño reportaje de las cosas que vea, aunque pretendo llevarme una maleta totalmente vacía y traerla llena, jeje, osea que lo de hacer fotos, creo que no va a ser el propósito de este viaje ;-).

miércoles, 10 de junio de 2009

Viaje a Milán

No me ha dado tiempo a comentar ninguno de los dos viajes a tierras germanas que he hecho entre 2008 y 2009, cuando ya he realizado un viaje a tierras italianas.

Aprovechando un fin de semana y los maravillosos precios de Ryanair, volé a Milán por tan sólo 40 euros ida y vuelta. Uno se plantea por qué el tren es tan sumamente caro y que, si fuera más barato y durante todo el trayecto de alta velocidad, no dudaría en cogerlo.

No es que tenga quejas del avión, para nada hasta el momento, pero está claro que siempre he preferido el tren por el simple hecho del gasto de combustible que el avión implica.

Viajar en avión tiene sus inconvenientes también, ya que tienes que estar en el aeropuerto demasiado tiempo antes a la hora de la salida del vuelo. Y eso que yo no facturé. Pero contando el vuelo, la hora que hay que estar antes de que el avión despegue, y la media hora que tardas desde que aterrizas hasta que sales, tan sólo ahorro 1 hora respecto a lo que tarda el tren.

Lamentablemente, para hacer el mismo trayecto en tren, tendría que hacer lo siguiente:

-AVE Madrid-Barcelona: 100 euros aproximadamente ida y vuelta.
-Tren desde Barcelona a Milán. No estoy seguro del precio ni del tiempo que tarda, porque de hecho creo que no es de alta velocidad.

¿Por qué no unificamos ciertos trayectos de tren en territorio europeo? Seguimos a años luz de ser una Europa unida.

Bueno, rollos aparte, el viaje fue una maravilla. Salí el viernes 22 de mayo de trabajar y a las 16.50 el vuelo tenía su despegue previsto. En realidad despegamos a las 17.10, pero el avión llegó 5 minutos antes de lo previsto a su destino (esto implica que hay mucha holgura en los horarios).

Una vez en el aeropuerto de Bérgamo (Orio al Serio), que es del tamaño de una estación de autobuses grande, un autobús te lleva a Milán por entre 8 y 9 euros. Hay 2 compañías, una más barata que la otra (Autostradale es más barata que Orio Shuttle). En algo menos de una hora estás en la estación central de Milán.

Allí me recogió mi amiga Sara con su novio y empezó el maravilloso fin de semana en el que fui tratado entre algodones. Me sentí como en casa, alojado por Sara y su compañera de piso Paola.

Tuve suerte con el horario del vuelo de vuelta, ya que era por la noche del domingo, así que aproveché el finde entero.

Notas curiosas sobre Milán: ciudad bastante joven, con muchos estudiantes, todo el mundo viste muy bien, todos y todas son muy guapos y guapas, y tiene muchas más cosas que lo que las guías de viaje quieren vender sobre la ciudad. De hecho, si uno sólo se centra en la parte turística de la ciudad, da la sensación de ser demasiado gris.

Si un día tengo más rato y os interesa, os contaré más cosillas de este viaje. Os dejo con unas fotillos:



Yo por las alturas del Duomo.

Una anecdotilla curiosa: se puede subir andando por 5 euros y en ascensor por 9 euros. Cerraron el acceso por escaleras justo cuando íbamos a entrar nosotros, posiblemente por el calor que hacía. Para nuestra sorpresa, cuando esperábamos la cola del ascensor, una señora que esperaba delante de nostros nos dio 3 tickets para entrar, así que nos salió gratis la visita al Duomo. ¿Qué más se puede pedir?



Sarita y Paola (la compañera de piso de Sarita).




Vista de la plaza frontal del Duomo desde lo alto.




Portada del Duomo en la que estamos Sarita y yo. Está precioso, lo han terminado de restaurar y tiene un color blanco imponente.

sábado, 11 de abril de 2009

Conclusión New York

Todo aquel que visita Nueva York podría escribir un libro entero con su experiencia. Estoy seguro de ello. Pero he decidido parar aquí mi relato sobre el viaje a Nueva York. Ya hace bastante que lo hice y empieza a resultarme pesado acordarme de todo lo que hice. Ya me apetece cambiar de viaje, pese a que me encantaría volver a Nueva York.

Como gran ciudad, es indiscutiblemente la mejor. Cuando iba a ir para allá, estaba bastante claro en mi mente que no me iba a gustar tanto como San Francisco. Aquella experiencia californiana fue indiscutiblemente buenísima, y la ciudad tiene una magia especial. Nueva York tiene una magia muy especial también, y a cualquiera podría enamorarle. Pero Nueva York juega con una desventaja, y es que a mí no me gustan las grandísimas ciudades tanto como las medianas o pequeñas, como San Francisco.

Sin embargo, Nueva York me encantó igualmente. Tienes todo lo que puedes buscar en una ciudad. Siempre hay algo que hacer. Siempre falta tiempo. Si bien 3 semanas fueron suficientes para estar en San Francisco y disfrutar de la ciudad, e incluso de otras ciudades de California, es un tiempo muy pequeño para poder disfrutar de lo que Nueva York ofrece. Ni siquiera creo que en un año pudiera haber visitado 2 veces todos los lugares que hacen a esta ciudad tan especial.

En cuanto a la gente autóctona del lugar, he de decir que los californianos son algo más amables que los neoyorquinos. En realidad, en lugar de mayor amabilidad, se trata de menos estrés. En Nueva York la gente anda rápido por las calles, estresada. Para hacer algo, necesitas dedicar mucho tiempo. En San Francisco yo planeaba ir a un sitio, luego a otro y luego a otro; en Nueva York, tan sólo podía ir a un sitio al día.

Además, hay mucha gente loca en Nueva York. En San Francisco uno puede encontrar mucho vagabundo, pero si les ignoras, no hay problema alguno, no son para nada pesados (eso sí, hay que ignorarles, porque si les hablas, son MUY pesados). Pero en Nueva York existe mucha gente loca que no tiene problemas de movilidad y que no te quitarías de encima con un simple empujón. Supongo que ésa es una de las razones por las que, cuando andando por las calles de Manhattan paras a alguien para preguntarle una dirección, la reacción que encuentras es un salto hacia atrás. Una vez que identifican tu mochila y tu malísimo acento, entienden que eres turista y son muy amables por lo general.

Detecté una diferencia considerable en el acento entre la costa este y la occidental de Estados Unidos. Me resultó más "asequible" el acento neoyorquino que el californiano. En California hablan como Charlton Heston en las películas del oeste, así que me resultaba muy difícil entenderles. Sin embargo, cuando no entendías algo o no sabías decir algo, lo preguntabas y te lo explicaban en todos sitios con mucha tranquilidad, con ejemplos e increíble amabilidad. Supongo que se debe, de nuevo, a la falta de estrés.

En Nueva York la gente habla de forma bastante más clara. Separan algo más las palabras y no suenan como "ranas" hablando. Sin embargo, en muchos sitios cuando pedías que te repitieran lo que habían dicho porque no lo habías entendido, te miraban con cara de "¿pero cómo no me vas a entender?" No sé si será porque no se daban cuenta de que no era nativo (cosa que supongo obvia a nada que pronuncie una frase más o menos larga debido a mi lamentable acento), o porque realmente les molestaba que no les entendiera.

Por cierto, en Nueva York los carteles están, en muchos casos, tanto en inglés como en español.

En cuanto a la escuela de idiomas, inicialmente me pareció un poco raro el personal de la escuela de Nueva York. En San Francisco son muy amables, como todo el mundo en todos sitios. Pero en Nueva York son algo menos amables, así que para que el personal de la escuela pareciera amable, me dieron la sensación de estar sobreactuando un poco. Pasados unos días me di cuenta de que en realidad también son amables, pero tienen una forma de actuar y de expresarse diferente al personal de la escuela californiana.

Sin duda alguna, al final la gente de Nueva York también enamora. Y es bien difícil encontrar a gente de Manhattan, pues pasa como en Madrid, que pocos somos los madrileños que encontrarás cuando pasees por la capital española.

Y, como dije al acabar el viaje de San Francisco, de nuevo me siento un poco menos patriótico después de este viaje.

Nochevieja

El evento típico en Nueva York, que creo que todo el mundo conoce, es el que sucede en Time Square. Allí, una bola cae y todo el mundo se vuelve loco en el espectáculo de luz, colores y sonido. Es precioso.

Pero también se congela la gente, sobre todo en el paso de 2008 a 2009. Afortunadamente, decidí comprar el ticket de la fiesta de nochevieja que la escuela nos vendía. Todo el mundo trataba de encontrar diferentes formas de pasar la nochevieja, porque la fiesta de la escuela seguro que iba a ser un rollo o algo que iban a cerrar pronto. Sin embargo, al final no encontrábamos nada tan sumamente barato ($30 con 2 horas de barra libre), tan cerca de Time Square y además, tenía el aliciente de que iría gente de la escuela, lo cual implica que siempre tienes a alguien con quien hablar, bailar, saludar, etc.

Nos llevamos una grata sorpresa al ver que en la fiesta también había gente que no era de la escuela, lo cual crea una gran diversidad.

La policía corta las calles según te acercas a Time Square. Si uno quiere entrar allí, tiene que ir a las 4 de la tarde, sin comida ni bebida, ni baño, y pasar hasta las 12 de la noche allí de pie. Cuando cae la bola, el espectáculo es muy bonito, dura unos 15 minutos, y luego tardas más de 1 hora en marcharte de allí. Era una locura con el frío que estaba haciendo.

Para poder llegar a la fiesta, que era en un hotel, tuvimos que llevar la autorización del hotel para enseñársela a la policía. Los agentes, muy estresados los pobres, cuando les decíamos que queríamos ir a la dirección del hotel en cuestión, nos decían que por allí no podíamos pasar. Entonces recordé que el organizador de eventos (y el que nos vendió las entradas) de la escuela, nos dijo que directamente enseñáramos la autorización porque usualmente no hacen mucho caso de lo que les dices, sino que están estresadísimos mandando a la gente fuera de las zonas cerradas. Así que enseñé la autorización, dije "I have an authorization..." y entonces abrían las vallas.

Lo mejor de todo es que la Séptima avenida es perpendicular a la calle donde teníamos la fiesta, así que podíamos salir del hotel, ir hasta la esquina, y ver perfectamente el espectáculo!!! Y, es muy bonito, la verdad, merece la pena verlo, pero no sé si merecería la pena pasar tantísimo frío allí de pie. Mis condiciones fueron muy diferentes, como podréis imaginar.

Ya mi profesor de la escuela nos dijo que era una locura, que él jamás estaría en Time Square pasando ese frío, y que prefería ir a casa de algún amigo donde celebraban una especie de fiestecilla entre ellos. En realidad, las fiestas de Nochevieja no eran demasiado caras, así que si uno quiere ir a alguna, lo tiene bien fácil: anuncios por internet, por las farolas, recomendaciones de gente, etc.

Toda una noche maravillosa, con gente muy divertida y agradable.

A la salida de la fiesta, ya que eran casi las 6 de la mañana, decidí coger un taxi para volver a la residencia. Intenté ir al metro pero vi que estaba cerrado. En realidad no lo estaba, sino que estaban cerradas las estaciones cercanas a Time Square solamente. El taxista era un tipo muy desconfiado sobre si llevaba dinero o no.

Finalmente llegué a la residencia con un frío en el cuerpo increíble. No me podía creer que hiciera tantísimo frío. Abrigaos si vais en Nochevieja a Nueva York.