La llegada al hotel fue rápida y sencilla. Teníamos que seguir las instrucciones que ellos dejan en su página web. La recomiendo: http://www.bulldoghotel.com. Sí, nos alojamos en el Bulldog Hotel, situado en una calle paralela a la calle del Barrio Rojo. De hecho, este famoso Barrio comienza aproximadamente en la calle de nuestro hotel, así que se podría decir que estuvimos alojados en el corazón de Amsterdam.
El hotel en sí hace las funciones necesarias: alojamiento, desayuno (no muy diverso pero abundante para llenar la panza), baño en cada habitación y una decoración un tanto rara. Esta peculiar cadena, como podéis observar en su web, tiene múltiples establecimientos: bares, cofee-shop, hotel, etc.




Nos alojamos tal y como habíamos reservado, en una habitación triple y en una doble. Dos de mis compañeros fueron a la doble, que se encontraba en la cuarta planta (la última), y tenían el acceso a la terraza del hotel muy cerca, que se encuentra arriba del todo y desde la que se pueden ver los tejados de las casitas de alrededor. La terraza estaba preparada con mesas y banquitos para poder disfrutar del aire libre.
El resto del día no tuvo demasiadas incidencias, hacernos con el hotel no fue complicado y la ducha del baño finalmente no resultó demasiado incómoda. Íbamos advertidos por otros conocidos así que llevábamos chanclas. Hicimos una excursión andando por los sitios más relevantes de Amsterdam y acabamos destrozados.
Una cosa curiosa es que como las cosas cierran relativamente pronto, léase las 6 de la tarde, nos encontrábamos a las 5 y media sin saber qué hacer y habíamos gastado tiempo de visita de museos y sitios que pudieran cerrar en patear las calles. Los días siguientes lo haríamos al revés si era necesario, aunque en el fondo no estábamos demasiado interesados en visitar muchos museos.
El resto del día no tuvo demasiadas incidencias, hacernos con el hotel no fue complicado y la ducha del baño finalmente no resultó demasiado incómoda. Íbamos advertidos por otros conocidos así que llevábamos chanclas. Hicimos una excursión andando por los sitios más relevantes de Amsterdam y acabamos destrozados.
Una cosa curiosa es que como las cosas cierran relativamente pronto, léase las 6 de la tarde, nos encontrábamos a las 5 y media sin saber qué hacer y habíamos gastado tiempo de visita de museos y sitios que pudieran cerrar en patear las calles. Los días siguientes lo haríamos al revés si era necesario, aunque en el fondo no estábamos demasiado interesados en visitar muchos museos.
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