jueves, 4 de septiembre de 2008

Las Vegas. Nevada.

El segundo fin de semana se acercaba y seguíamos sin saber cómo ir a Las Vegas. Muchos de nosotros teníamos muchas ganas de ir pero no conseguíamos la mejor opción.

Las Vegas se encuentra a unas 10 horas en coche de San Francisco. No es necesario, en contra de lo que piensan muchos, pasar por Los Ángeles, y de hecho hacerlo sería dar un rodeo muy grande y alargar más de 3 horas el viaje. Por lo tanto, la paliza era considerable para ir un fin de semana, así que la opción más adecuada era coger un avión.

El viaje a Los Ángeles lo habíamos hecho con la agencia de viajes California Tours. No tengo ninguna queja de ellos dado que el viaje lo organizaron bien y no resultó ser demasiado caro (aunque sigo recomendando, aunque resulte pesado, alquilar un coche para los viajes y hacerlos por libre).

Pero California Tours no nos facilitaba una respuesta para ir a Las Vegas. En la escuela aproveché para preguntar a la recepcionista, que tiene muchos contactos y teléfonos de agencias a las que llamar, pero no paraban de decirnos que estaban esperando respuesta y que nos recomendaban ir en coche. "El viaje en coche es una experiencia muy americana, atravesando el desierto, con las ventanillas bajadas, sintiendo el calor, parando para hacer fotos..." Exacto, y para mí era una buena opción, no me importaba conducir 10 horas si hacía falta. Pero la gente no se animaba para nada. Así que si quería ir a Las Vegas, decía ingeniármelas para conseguir algo barato y cómodo para que todo el mundo viniera también.

Como última opción la recepcionista-secretaria (increíblemente eficiente siempre y atenta) me facilitó la dirección web de una agencia de viajes: Expedia. Siempre nos decían que el vuelo iba a costar unos 600 dólares y cosas así, pero finalmente en Expedia encontré muchas opciones de vuelo con hotel por bastante menos de 300 dólares. ¡¡Era más barato que el viaje a Los Ángeles!! Parecía increíble.

Y es que los vuelos domésticos en USA son muy baratos. La compañía United for TED (conocida como United a secas) ofrece vuelos domésticos especialmente económicos y son bastante agradables. De hecho, en el viaje en avión el piloto iba comentando que miráramos por las ventanillas de la derecha y observáramos las montañas y el cambio del desierto a la montaña, o que miráramos a la izquierda porque se encontraba un lago en medio del desierto, el único que íbamos a ver por allí. Lamentablemente no consigo entender al 100% todas las palabras de las frases que dicen por la megafonía de los sitios, así que simplemente cogía las ideas principales y lo corroboraba también por lo que la gente hacía.

Una vez reservado este ofertón, comuniqué las buenas nuevas a la secretaria y se encargó de decírselo a gente (o eso se supone que iba a hacer, aunque no sé si luego la gente le consultó o no). También lo comuniqué a la gente de las otras escuelas que conocí en el viaje a LA.

El viaje iba a ser un poco relámpago: salir el sábado de madrugada (a las 8.30AM salía el avión) y volver el lunes de madrugada también (a las 6.30AM salía el avión de vuelta).



Primera impresión de Las Vegas.

Las fotos lo dicen todo:


Nada más bajar del avión uno se encuentra esto: el gran rótulo de bienvenida a Las Vegas. Antes de ello y después, podemos ver que en la sala de espera para embarcar ¡¡hay máquinas de casino!!


En esta primera foto parece que estamos en el casino completamente, con la moqueta y todo. Pero si os fijáis al fondo a la derecha, hay indicaciones de puertas de embarque del aeropuerto.

En la siguiente foto sí que se nota un poco más que estamos en el aeropuerto, es otra zona de puertas de embarque y tiene menos máquinas y menos decoración.


Nada más bajar del avión recibimos una buena bofetada de calor seco. Las Vegas está rodeado de montañas y pequeños poblados. La gente no suele vivir allí de hecho, sino en los poblados y en casas en las montañas. Desde la ciudad hasta dichas montañas, y al otro lado de éstas, uno puede encontrar desierto. Desierto americano, no africano, pero desierto en cualquier caso. Por lo tanto, el calor es considerable.

Esto fue muy chocante para los franceses que venían conmigo, ya que para ellos esas temperaturas son inalcanzables según me dijeron. Sin embargo, vi en un termómetro que sólo había 44 grados, y la sequedad era aproximada a la de Madrid en pleno julio. Cuando les dije que en Madrid en julio podemos tener esa temperatura, flipaban. Algunos españoles no se lo creían del todo, pero por suerte alguno que otro de Madrid sí que me apoyó.

Así que para mí era desagradable porque venía de San Francisco y me había acostumbrado al fresquito de la ciudad, pero en seguida pude acostumbrarme y sentirme como si estuviera en casa.

Lo bueno es que en seguida entras en los hoteles y se está bastante fresquito, y muchos te brindan acceso de un hotel a otro de forma rápida, de tal forma que sólo tienes que caminar un pequeño tramo.

El alojamiento que tuve fue el Hotel Luxor. Es el que tiene forma de pirámide. Me alojé en la planta 16, y la foto la tomé desde el pasillo, que es como una terraza continua para todas las habitaciones y se puede ver el interior.




La gente era realmente pequeña desde aquí.






Esta foto la tomé desde abajo. Daba vértigo mirar hacia arriba según la disposición de los pisos. Una cosa curiosa es que los ascensores no se llamaban "elevators" sino "inclinators". En ciertas ocasiones notabas el movimiento lateral del ascensor cuando subías o bajabas.

En el medio del hotel había muchos restaurantes, el casino, edificios de cartón-piedra decorando cosas, o albergando mini-museos, atracciones chorras, puestos de comida rápida, etc.

Sólo tuve que esperar un par de horas para que llegaran los españoles y la chica alemana con los que quería juntarme, aunque mis compañeros de habitación franceses se fueron a la piscina y ya no supe nada más de ellos salvo en algún que otro momento que coincidimos en la habitación (al despertarnos por la mañana, por ejemplo).


Pasear por la tarde.

Es una locura. No tengo una frase mejor. Pasear por la tarde por Las Vegas es una locura. No lo recomiendo a nadie. Aunque parezca que va a ser una oportunidad de ver más cosas, lo que consigues es morirte de calor y, posiblemente, resfriarte al estar entrando y saliendo de los hoteles, donde tienen el aire acondicionado puesto a gran potencia.

Aun así, paseamos por la tarde (a armarla parda). No nos íbamos a quedar encerraditos en el hotel para dos días que íbamos a estar en Las Vegas, ¿no? Recorrimos gran parte de la avenida principal de la ciudad. Por supuesto, en dos días no nos dio tiempo a ver todos los hoteles que allí hay, pero sí que visitamos una gran mayoría. Os pongo algunas fotos:


Entrada al hotel Luxor.


Esto que véis es una especie de puentecito. Debajo de la esfinge aparcaban los taxis y los "suttles" para recoger y dejar a pasajeros. Debajo de la esfinge había sombra y la temperatura era bastante más baja que desde donde hice la foto, pero aun así era de lo más agobiante. Para mí sobre todo era muy agobiante porque me había acostumbrado durante dos semanas al clima de San Francisco, que es muy fresquito y con humedad agradable.


El hotel Luxor. Tiene como primer hotel la pirámide y luego varias extensiones en forma de edificios cuadrados intentándole dar formas raras, pero siguen siendo bloques cuadrados normales sin ningún interés. La parte que me pareció más bonita fue la pirámide, donde me alojé. Lo curioso es que las ventanas no se pueden abrir, y son inclinadas hacia dentro de la habitación, así que si no tienes cuidado te acercas a la ventana y te das con el cristal en la frente (cosa típica porque son cristales limpios y no te lo esperas inclinado). La punta del hotel se iluminaba de noche, y las aristas con luces que se movían desde la base hasta la punta. Desde la punta salía un rayo de luz muy intenso en vertical hacia el cielo, como si de una luz desde un OVNI se tratara. Esa luz intensa sólo la vimos la noche del sábado, y la noche del domingo intuyo que la apagaron al igual que el resto de la semana, para no tenerla encendida entre semana.


El hotel Excalibur. Es un monstruo de hotel. Si el hotel Luxor tenía una barbaridad de gente y de habitaciones dentro y no parecía desde fuera demasiado monstruoso, no quiero imaginar la cantidad de habitaciones que podrían tener en otros hoteles como el Excalibur o el hotel París.


Vista desde la ventana de mi habitación. Teníamos 4 piscinas comunicadas por el agua. Disfrutamos de ellas el domingo por la mañana, ya que el sábado por la noche habíamos salido por casinos y clubs en ellos, y al despertarnos nos vino genial disfrutar de la piscina un buen rato. No está tan poblada como parece en la foto, realmente una vez abajo no te da sensación de agobio por exceso de gente.


En esta foto creo que se ve un poco la luz que os decía en la punta.


Mis chicos y mis chicas del viaje a Las Vegas. ¡¡¡Que majetes tós!!!


Un tren que comunicaba varios hoteles en Las Vegas: Luxor y Mandalay Bay, entre otros.



El hotel New York New York. Tiene una montaña rusa en su interior. No me monté porque costaba $14, un timo increíble. Por lo demás, el hotel no parecía ninguna maravilla.


Maquinitas del casino del New York New York.




El hotel Belaggio. En el lago que aparece en primer plano se hacía un espectáculo nocturno con agua. En realidad a mí este espectáculo me decepcionó bastante. Ponían la música de Titanic o cosas así por los altavoces y lanzaban agua a gran altura, conjuntándolo con algunos chorrillos de agua giratorios. Nada espectacular salvo por la primera impresión y el ruido que hacían los chorros de agua que salían hasta gran altura, pero no tenían luces de colores ni nada por el estilo. No obstante, era un espectáculo bonito.

El hotel Belaggio me pareció de lo más lujoso a la entrada. Sin embargo me haría cambiar de opinión el hotel Caesar Palace, que es increíblemente más glamuroso y tiene unas entradas y recepciones incomparables.


Aquí salgo yo y de fondo el hotel París (entre otros). Estaban en la acera oeste de Las Vegas con todo lleno de obras. Esto se debe a que estaban construyendo unos monstruosos hoteles a este lado y tenían toda la acera cortada, como se puede ver en la foto.


El hotel París visto desde la entrada del hotel Belaggio, justo en frente, con una posición perfecta para fotografiarlo.

Entradita al hotel Belaggio. Desde la acera, como la entrada real está bastante metida hacia dentro (hay que atravesar el laguito), disponen de pasillos con techo y deslizadores mecánicos.


La entrada al hotel Belaggio. La verdad es que está todo muy cuidado y son súper atentos con la gente.



Las Vegas de noche.


Las Vegas de noche cambia considerablemente. Después de la paliza volvimos a la habitación, nos duchamos y volvimos andando hasta el hotel París para cenar allí. El paseo si no hubiera gente por la calle sería de 20 minutos más o menos, pero la media hora no te la quitaba nadie debido a que te ibas tropezando con todo el mundo. Es algo agobiante, como ya comenté antes.



Para cruzar de una acera a otra, hay pocos pasos de peatones. Lo más cómodo es aprovechar los pasos elevador por encima de la calle y así no hay que esperar al semáforo. Desde el paso del hotel New York New York aproveché para sacar esta fotillo de la iluminación de la ciudad. Y fue en ese momento cuando me di cuenta de que la decepción iba a ser mayor con Las Vegas, ya que me imaginaba algo súper iluminado, y sin embargo es bastante sombría. Sólo los rótulos de los hoteles y casinos no son capaces de dar tanta iluminación como un piensa que darían. Uno imagina muchísima más densidad de edificios y luces. Imagino que en muchas calles de New York hay mucha más iluminación.


Pues nada, viciándome en una maquinilla.



El hotel New York New York de noche. Mejoran en encanto los hoteles de noche.


En la tienda M&M's. La gente coloca una bolsita debajo, tira de una palanquita y empiezan a caer M&M's con gran fuerza. Así que muchos se caen y se quedan en una rendija, de donde la gente se los come. No me resultó demasiado caro, pero hay que pensar que los M&M's de por sí no son baratos. Como podéis ver, había de todos los colores.


El Bellagio de noche. Gana en atractivo, como todo en Las Vegas. Sin embargo es un casino un tanto aburrido, bastante silencioso en comparación con los demás casinos y la gente anda bastante seria allí.


Camino de un hotel a otro, te encuentras por la calle con limusinas como ésta. Alquilar una limusina es realmente barato allí, puedes montarte tu fiesta particular en el interior y luego te dejan en la discoteca que quieras. Sin embargo, en Las Vegas eso no tiene glamour, es demasiado común ver limusinas llegando a los casinos. Así que hay que buscarse los trucos para llamar de alguna forma la atención.


Aquí estamos ante el que puede ser el mayor de los hoteles de la ciudad. No estoy nada seguro pero es la impresión que me dio a mí. Está formado por varios edificios y alguno de ellos es bastante alto. La entrada es increíble, mucho más elegante que la entrada del Bellagio, que ya parecía ser de lo más elegante que uno se iba a encontrar en Las Vegas.


Uno de los edificios del Caesar Palace, el más alto de todos. Es fino pero tiene muchísimo fondo.

Nada más entrar te encuentras con este recibimiento.


Tocaban fotos como ésta.


O como ésta, que causó sensación entre algunos que paseaban por allí.



En el Caesar Palace es donde decidimos pasar la segunda noche de fiesta. Allí hay un club, que además fue de entrada gratuita porque teníamos unas tarjetas que nos dieron horas antes a la entrada del casino, que tiene una terraza al aire libre. Fue de lo mejorcito que encontré en la ciudad. Podías ver desde la terraza muchos hoteles y casinos de la ciudad.


Desde la terraza del club del Caesar Palace hice esta foto. Esa luz que se ve al fundo en vertical es la que sale desde la punta del hotel Luxor, en el que me alojé. Estábamos a algo más de media hora andando, y la luz se veía perfectamente.

La fiesta no duró toda la noche como pasó el primer día, ya que mi avión salía a las 6 de la mañana de vuelta a San Francisco. Sin descansar, llegué al hotel, hice la mochila y cogimos un taxi para el aeropuerto.

La segunda semana

Esta semana ha sido la que menos provechosa me ha resultado. No obstante, he hecho muchas cosas.

A raíz de haber conocido a mucha gente diferente de otras academias en el viaje a Los Ángeles, se abrió un nuevo horizonte de planes nocturnos.

Y es que esta semana es cuando me he comprado la cámara de fotos. Visité varias tiendas, por fin las encontré. La zona de tiendas me pillaba 1 poco lejos (15 minutos andando) y no me animé todavía a visitarla porque estaba haciendo el reconocimiento de la zona donde yo vivía y donde estaba mi academia.

El paseo por San Francisco ha sido en espiral completamente desde la zona cero. No me podía dejar ninguna calle sin visitar. Y, ¿qué ocurre cuando haces esto? Pues que te empiezas a aprender de memoria todo. Cada día iba agrandando la espiral e investigaba un nuevo tramo de ésta con mayor radio.

Y es que uno entonces se da cuenta de que el mapa que le dieron el primer día debe ser renovado porque tiene el aspecto que os enseño a continuación:


Este mapa lo conseguí en una residencia que no era la mía, porque mi residencia lo que tenían era una especie de revista con el mapa en algunas de sus páginas. Era mucho más cómodo éste que tomé prestado en una residencia que, por cierto, no me gustó nada.

La calle por la que está roto completamente el mapa en dos partes, es Polk Street. Es una calle mágica, allí la atmósfera es de lo más típico de San Francisco, puedes encontrar todo tipo de restaurantes, bares con música en directo, cervecerías, bares rockeros, vagabundos, tiendas, salones de manicura y pedicura (abundan por San Francisco), peluquerías, etc. Encima, me pillaba al lado de la residencia y de camino a la escuela, ¿qué más se puede pedir? Es el sitio preferido por todos los estudiantes para buscar un restaurante y comer a medio día.

Antes de irme a Los Ángeles, había conocido a través de una chica francesa de la residencia a un chico español que está allí estudiando Bellas Artes. Ha llegado ahora en agosto y estaba buscando piso. Finalmente, como no encontraba nada al principio, estaba alojado en mi residencia porque salía más barato que un hotel, pero seguía en su búsqueda de piso. No es nada sencillo encontrar algo en San Francisco si quieres estar bien situado. Para tener algo barato debes irte al oeste completamente o al sur, y entonces es altamente recomendable un coche, o los tiempos de trayecto se incrementan a una hora en transporte público.

Aquel día que conocí a este chico estaba mal. Me encontraba bastante insignificante en el mundo y además no era capaz de entender inglés. Y es que la primera semana fue dura para mi cerebro, me acostaba con dolor de cabeza todos los días. Tanto era mi inutilidad la primera semana en ciertas horas al día que cuando me tocaba clase por la tarde, entendía bastante mal las cosas y, a la salida, un día un chico alemán me contaba unas cosas y no era capaz de entenderle, así que un chico español ¡¡me tuvo que traducir lo que me decía!!

Por suerte este chico español del que hablaba también necesitaba hablar un ratejo español. La mente se relaja mucho cuando consigues hablar 1 hora al día español y entonces puedes retomar las conversaciones normales.

Pero en la segunda semana no era necesario nada de esto. La mente es curiosamente esponjosa y se acostumbra rápidamente a las nuevas situaciones.

Una cosa curiosa es que aquella tarde viví un cambio de tiempo en San Francisco increíble. La gente no podía creer que hiciera tan buen tiempo la primera semana, nos decían que los españoles habíamos llevado el sol de la playa allí. Esa tarde que conocí al chico español, iba paseando por la calle y, de repente, vi desde el oeste una especia de tormenta de arena aproximándose y comiéndose la ciudad. Sin darme tiempo a reaccionar, la tormenta de arena estaba allí mismo. Era tal que dejé de ver el final de la acera, la gente que había a más de 20 metros había desaparecido. Pero no era arena... ¡¡Era niebla!! La niebla de San Francisco había vuelto de nuevo.

En esta semana fue cuando quedé con el hermano de la compañera de trabajo de mi madre. Un tipo majo que me llevó en coche a ciertos sitios y con el que pude conversar sobre la vida en California vista desde los ojos de un español.

Una de las cosas que fuimos a ver fue el Golden Gate Bridge de noche. Pero aquella noche la niebla era descomunal. Así que no se podía ver demasiado. Quería enseñarme un sitio en un mirador de la montaña. Se accede yendo desde San Francisco hacia Sausalito (es decir, recorriendo el Golden Gate Bridge), dando media vuelta al final y, en lugar de volver a coger el puente, existe un desvío que te lleva a una carretera de montaña.

La imagen que cacé del Golden Gate desde el techo solar del coche, fue esta:


Es impresionante, impone muchísimo pasar por debajo de estos dos grandes pilares de acero. Y es que el Golden Gate Bridge sólo tiene 2 pilares de acero que sujetan toda la estructura, y por ello es por lo que siempre están pintándolo con pinturas protectoras contra la acción del agua marina.



Avanzamos un buen rato por la carretera y de repente vimos esta barrera. Las carreteras aquí las cortan con una endeble e inocente barrera, de tal forma que puedes abrirla y pasar. Aquí se supone que no lo vas a hacer, y como lo hagas y te pillen, la has armao parda. Fue emocionante ver cómo hay que dar la vuelta a un coche americano en una carretera tan pequeñaja. No cabía casi en el ancho de los dos carriles.

De la visita al mirador no pude sacar fotos, el objetivo de la cámara se mojaba por la niebla y sólo salían gotitas en la imagen. Pero yo me quedé con una visión magnífica, ya que podía distinguir a duras penas el puente y sus luces a través de la niebla, y el mirador era realmente estupendo.

Últimas fotos de mi residencia.

Tenía que estrenar mi cámara nueva. Como suele ser normal, lo primero que se hace es sacar una foto de la habitación de nuevo, de la casa donde estás, etc. Así que aquí os pongo los primeros resultados:


El ascensor de la residencia. Tenía una puerta exterior y una reja interior, las dos de apertura manual, pero de cierre automático-mecánico, es decir, que si no sujetabas la puerta se cerraba y te podía guillotinar un brazo. Era un ascensor de probablemente hace un siglo, pero funcionaba perfectamente y nunca me quedé atascado en él.


La puerta de mi habitación es la segunda a la derecha. Es un pasillo perpendicular al pasillo principal.


El pasillo opuesto al pasillo de mi habitación contaba con la salida de emergencia. Aquí ponen luces de color rojo para que se encuentre de forma sencilla dicha salida. Esto es porque las casas son de madera y, ante un incendio, es importante escapar rápido porque la casa prende como si se tratara de gasolina pura. Es típico ver en las fachadas la escalera de emergencia metálica.

El motivo de que las casas sean de madera es que el hormigón está prohibido en San Francisco, debido a los terremotos. En lugar de utilizar estructuras flexibles y preparadas para ello como hacen en Japón, aquí utilizan casas de madera que son perfectamente resistentes a los terremotos. Sólo algunos edificios muy altos, en el Finantial District, pueden estar construidos de hormigón. Aunque no tengo muchas nociones de arquitectura, me contaron que están construidos sobre una placa móvil y la estructura central es bastante flexible.


Muchas de las habitaciones de la residencia no tenían nada más que un lavabo. El baño era compartido para la planta entera con las otras habitaciones sin baño en el interior. Había dos habitaciones: una con un retrete y otra con una ducha y un mueblecito para dejar la ropa. Está bien la idea de separar en dos dichos cuartos. Además, en lo que sí que tienen mucho cuidado es en tener todo lujo de detallitos para que pongas los jabones, las toallas, la ropa limpia separada de la sucia, etc. Y todo muy limpio, eso sí, oliendo además el baño constantemente a desinfectante. Por suerte yo tenía baño, aunque compartido con la habitación de al lado, pero no coincidíamos en horario ni nada.


Saliendo del pasillo donde se encontraba mi habitación con otras 4 más, se veía el pasillo principal y algunos pasillos perpendiculares donde se disponen las habitaciones. A mitad del pasillo aproximadamente se encontraba la escalera.




Escalera completamente forrada de moqueta y barandilla de madera gruesa. Mi habitación estaba en la planta numerada con un 3. Creo que lo expliqué y es que es una de las cosas que cambian del inglés americano al inglés británico. La planta baja, para los americanos, es la primera planta, aunque en ella no haya habitaciones. En este caso, sí que había habitaciones en la planta baja, cerca del comedor, una distribución un tanto peculiar.


Por fin la portada de la residencia. En algún momento lo habré mencionado seguramente, la residencia se llama Monroe. Está situada en Sacramento Street, entre las calles Franklin y Van Ness. La avenida Van Ness es una calle muy grande y corresponde a lo que fuera de San Francisco es la carretera 101, que cruza California de norte a sur. Es como las carreteras que cruzan los pueblos aquí en España, sólo que con una ciudad de tamaño medio.


Si buscáis por internet comentarios de la residencia veréis que la gente en general está bastante contenta con ella, y recalcan la cuesta que hay que subir desde Van Ness para llegar a ella. Y es que Sacramento Street es una calle con muchas subidas y bajadas. Si hay que ir al centro de San Francisco, se tarda 15 minutos si vas por una calle situada 2 ó 3 calles más al sur en paralelo; o tardarás casi media hora yendo por Sacramento Street (además de lo frustrante que resulta subir, bajar, subir, bajar). Así que, sólo hay que saber evitar las cuestas en San Francisco y todo será mucho más sencillo.

Esta foto que he sacado es de la señal que hay en el cruce de Sacramento Street con Van Ness Avenue. Realmente la he sacado el último día de mi estancia en San Francisco, con gran pena en el corazón.

Los carteles de las calles aparecen indicando la calle perpendicular que te vas a encontrar. Esto hace que todo sea mucho más sencillo porque además están colocados muy cerca de la calzada, se ven perfectamente. No es como en España, que tenemos los carteles en los edificios y es muy complicado en numerosas ocasiones. Otro punto a favor para los americanitos. Y otro punto para que parezca que estás en el Far West de nuevo, por aquello de tener los nombres de las calles en postes.

Para acabar, comentar (y no sé si lo he hecho ya) que he tenido en las tres semanas oportunidad de visitar varias residencias y, sinceramente, me doy con un canto en los dientes y digo que he tenido una suerte tremenda, ya que me ha parecido la mejor, y eso que no era para nada ningún lujo. Lo que también he apreciado muchísimo era el trato del personal, todos muy simpáticos y agradables, dispuestos a ayudar o a comentar lo que hiciera falta, mientras que en otras muchas residencias tienen a un inmigrante asiático trabajando sin que le importe para nada el negocio y la amabilidad brilla por su ausencia. No tengo nada en contra de los asiáticos, por supuesto, pero me refiero a que el negocio no era suyo ni lo sentían como suyo.

La sensación que me ha dado ha sido un poco la que he sentido en Galicia. Allí si no te comes el plato entero te preguntan si no te ha gustado. Aquí pasa algo parecido y siempre te están preguntando si todo está a tu gusto, tanto con la comida como con el alojamiento en general.

Starlight.

Es el nombre de un club situado en la planta 21 de un hotel. El hotel se llama Sr. Francis Drake y para acceder a la discoteca tienes que hacer cola para el ascensor. Unos señores muy amables pero muy serios te van dejando pasar en grupos de 8. Cuando llegas arriba, pagas la entrada (10 dólares) y puedes disfrutar de un club muy glamuroso, con unas vistas increíbles de San Francisco de noche.

Estuvo muy bien, la música variada (no todo el rato hip-hop, ni mucho menos), las consumiciones relativamente baratas, y la gente muy amable y dispuesta a relacionarse con todo el mundo.

La asistencia a este magnífico lugar fue el día previo a comprarme la cámara, así que sólo obtuve una foto de la ciudad con el móvil, realmente mala, no merece la pena ocupar espacio aquí para ponerla.

Pero si alguna vez vais a San Francisco, visitad este club, que abre sus puertas los miércoles y es recomendable estar allí antes de las 10 para no tener que hacer mucha cola a la entrada.


martes, 2 de septiembre de 2008

El primer fin de semana. Parte II.

El viaje continuaba y se hacía bastante pesadito. Al ser un viaje organizado, te van parando en ciertos sitios de interés y te dejan un rato para que veas el sitio para luego seguir viajando al siguiente destino. Esto es bastante cansado y no te permite ver todo lo que realmente te interesaría.

Así que vuelvo a recomendar coger un coche alquilado, viajar a Los Ángeles y planificar la excursión uno mismo, porque es muy sencillo encontrar las cosas allí. Si buscas grandes ciudades como Los Ángeles, San Francisco, Santa Mónica, Santa Bárbara (grandes ciudades en el mapa, no tienen por qué ser ciudades grandes de tamaño), no tendréis necesidad de usar un GPS. Pero si por ejemplo visitáis parques nacionales y paráis en pueblos perdidos en la carretera, os recomiendo que el coche alquilado lleve GPS, por lo que tan sólo tendréis que abonar 20$ por día, pero es realmente necesario o podéis acabar perdidos en una carretera en medio de a saber donde.

En este caso voy a cambiar un poco la filosofía del blog. En principio comencé contando la historieta de mi viaje y luego comencé a poner fotos. Esto fue debido a que no tenía una cámara de fotos decente y además a que no hice ninguna foto en el viaje de ida. No hay muchas cosas interesantes en el aeropuerto ni en el vuelo, la verdad, en cuanto a fotografía se refiere; y, además, iba bastante nervioso como para hacerlas.

Pero ahora voy a comenzar por poner fotos y en función de ellas comentaré cosas. Allá voy:


Esta es la típica foto que uno se hace en Hollywood. Y es que el autobús paró allí y nos soltó durante un par de horas para que investigáramos el lugar. La verdad es que dos horas son demasiadas para ver este pequeño trozo de Los Ángeles.

Puedes ver las estrellas de gente famosilla con su nombre. Hay tres tipos de estrella: cine, televisión y radio. Así que debajo de cada nombre aparece un simbolito que representa en qué tiene esa estrella la persona en cuestión.

Y, en el teatro chino (o así lo llamaba todo el mundo), encontré las huellas de manos y pies en el suelo. No podía irme sin hacerme esta foto, y es con las huellas de las manos de Mel Gibson, todo un actorazo.


Y esto que os muestro es el Kodak Theatre. En él podemos encontrar un montón de tiendecillas de ropa, complementos, etc. Al final, veríamos unas escaleras donde se pone una alfombra roja en el momento del evento principal de este teatro, y unas puertas arriba del todo, a través de las cuales se podía ver una entrada lujosilla pero a la que no pude entrar. Y es que en este teatro es donde se celebra la ceremonia de los Oscars.


Un semáforo de las calles de Los Ángeles. Aquí no sé por qué les daba por poner semáforos con 5 luces. Creo que llegué a ver alguno con 7 luces. En San Francisco había llegado a ver uno con 4 luces, una de ellas extra para indicar el giro en alguno de los sentidos.

La parte de Hollywood estaba superpoblada. La palabra en inglés para esto es "overcrowded", y la pudimos utilizar para un montón de sitios que vimos, como por ejemplo: Las Vegas.





Algunas de las estrellitas del suelo. La primera corresponde a Los Simpsons. Por ello aparece el simbolito de la televisión. En la segunta podemos ver a Walt Disney, y aparece el simbolito del cine. La calle estaba plagada de estas estrellitas pero, en contra de todo lo que uno puede pensar, me fui bastante defraudado porque eran estrellas muy pequeñas y pasaban bastante desapercibidas.

Después de la pateada fuimos al hotel. Fui incapaz de hacer ninguna foto de aquello. La situación fue la siguiente. Una calle de tres carriles por cada sentido de circulación. A los lados veías un edificio cada bastantes metros, tal vez 500 metros, y eran edificios de 2 ó 3 plantas nada más. Uno de esos edificios era nuestro hotel, de 4 plantas, bastante grande, con una recepción separada de las habitaciones y un gran aparcamiento por la parte de la fachada y en el patio interior de las habitaciones. Éstas estaban dispuestas en un edificio en forma de "U". La planta baja, por si no lo he comentado en ningún momento, para los americanos es la primera planta siempre. De hecho es una de las conversiones entre inglés británico e inglés americano que se suelen estudiar en cualquier escuela.

Mi habitación tocaba en la planta baja (planta primera para los americanos) y era bastante grande. Era un hotel bastante bueno, aunque como vengo diciendo, los hoteles en España en general son bastante mejores. Tendría que esperar a llegar a Las Vegas para ver un hotel que realmente me pareciera bueno.

Para acabar, por si no lo he mencionado ya: a los americanos les chiflan las moquetas. No sé por qué pero ¡en TODOS sitios tienen moqueta! Eso es horrible. Por suerte tanto en mi residencia como en los hoteles en los que estuve, pasaban la aspiradora a diario y no me daba alergia.

Al lado del hotel en el que me hospedé teníamos el parque de atracciones, Disneyland. En el viaje venía incluida una visita al día siguiente a ese parque o a Universal Studios. Elegimos el segundo. En el primero, Disneyland, teníamos algunas montañas rusas. En el segundo, no había apenas atracciones de vértigo, sino de ilusión óptica en su mayoría. También de cines 3D y cosas así. Estuvo bien pero no recomiendo ninguno de los dos parques a nadie. La última opción era que una furgoneta o mini-bus te llevara al centro de Los Ángeles y pudieras visitar la ciudad. Ésta podría haber sido mejor opción. Por último, hubo gente que quiso hacer la fiesta por libre, alquiló un coche y se recorrió playas. Parece que fue una buena idea. Yo no me arrepiento de haber visto Universal Studios, pero no esperéis algo como Port Aventura ni mucho menos, sino más bien un parque temático sobre cosas de cine, muy interesante para mí, pero sé que para muchos no lo fue.


Y aquí íbamos, camino de Universal Studios, al día siguiente. Esta foto me llamó la atención, una de las pocas que pude hacer con la cámara desastrosa que en ese momento llevaba, porque aparece uno de los canales en los que se hacen persecuciones en las películas. En ese momento no tenía nada de agua en esa zona, pero en otras así. Uno se puede imaginar cómo los coches irían a toda velocidad por allí.

Por cierto, en el hotel no especificaban nada de tener desayuno por la mañana, pero tenían una sala para desayunar. Curiosamente se podía desayunar allí, aunque usualmente no te lo especifican en muchos hoteles. ¿Por qué? Ni idea, pero si vas, desayunas, nadie te pregunta nada y perfecto. Es muy usual dar de desayunar a la gente en los hoteles, es raro no hacerlo (creo que sólo en Las Vegas te especificaban que sólo tenías alojamiento).



Os pongo esta fotillo curiosa de un autobús que iba a algún parque con niños. Había varios decorados de esta forma con distintos colores y motivos de diferentes películas.

En el parque, os recomiendo si alguna vez vais, que hagáis el recorrido del trenecito. Os enseñan muchos sitios y es muy divertido, con bastantes atracciones en las que os intentan meter miedo. Nada más comenzar, el guía del trenecito os saluda y, en mi caso, era un tipo morenito. Al comenzar el trayecto empezó hablando suave y de repente se empezó a emocionar, empezó a chillar "let's start the party!" y pusieron música de fondo, y él empezó a bailar como suelen bailar los morenitos allí. Fue increíblemente gracioso. Tengo el vídeo de ese momento (unos 10 segundos que pude grabar) pero no consigo subirlo aquí. Si lo consigo en algún momento, podréis ver a qué me refiero (si alguien quiere el vídeo, lo puedo mandar por correo).

La noche de después del parque fue relajada. Estuvimos en la habitación de unas chicas que viajaban con nosotros en el hotel. Allí no se puede hacer botellón ni nada parecido, y las cosas son bastante serias con eso. Nuestro hotel estaba lejos de todo, así que no podíamos ir a ninguna zona de fiesta (segundo motivo por el que no recomiendo un viaje organizado). Finalmente, todos esperábamos el día siguiente para desayunar y partir hacia Santa Bárbara como primera parada, para luego ir hacia San Francisco.

El viaje de vuelta.

Sobre esto no me voy a poner demasiado pesadito. Santa Bárbara es un lugar para verlo con tranquilidad, más de la que pudimos tener. Paramos en La Misión que allí tenemos, si no entendí mal es una de las más antiguas o la más antigua. Nos dejaron 10 minutos para poder hacer fotos y ver el lugar. Pero yo me pasé, al igual que otras 5 personas, 5 minutos más. Cuando salimos a coger el autobús, ¡¡no estaba!! Lo vi girar al final de la calle y 3 chicas corrían con chanclas sin posibilidad de alcanzarlo. Así que corrí velozmente para pararlo y lo cacé. Por ello, el conductor tuvo que dar la vuelta y recoger al resto de la gente. Esto es raro, no suele pasar, habíamos estado esperando a otra gente en otras paradas, nos quedamos bastante alucinados.

Luego paramos en una zona de playa durante casi 2 horas y tuvimos tiempo para caminar, comer, ver la playa, etc. Tengo algunas fotos pero todas carecen de importancia o interés, así que proseguiré en las siguientes entradas con más información y fotos.